lunes, 19 de octubre de 2015

Dolor anónimo



Nadie sabe tu nombre,
no conocen tu pena,
no imaginan tus miedos.
Tú podrías ser yo,
estar sentada en mi sofá
con mi bebida humeante
entre tus dedos,
tus hijos a tu lado…
Yo podría ser tú,
y tiritar de frío y de miedo
bajo la lluvia y la inclemencia
y el desconcierto
y el desamparo.
Sin embargo, tú mueres
por intentar permanecer,
porque quieres vencer
al demonio del hambre,
la guerra o la pobreza;
y yo muero lentamente,
sin darme cuenta apenas,
creyendo que estoy viva
porque tengo un sofá
y un café caliente,
cuando en realidad
mi tiempo se desliza,
traicionero y silente
sin que yo lo perciba.
No somos tan distintas;
tú te esfuerzas por sobrevivir,
yo por sentirme viva.
En cambio, yo estoy aquí,
a cobijo; y tú en las noticias,
medio hundida en el fango,
tiritando bajo la llovizna.
Tu anónimo dolor
me apena tanto…